En verano volvimos a cruzar el charco. Nos plantamos en Colombia con muchas ganas de descubrir el lema 'el peligro es que te quieras quedar'. Nunca podrá haber mejores anfitriones que nuestros amigos, nos mostraron su país en detalle. Nos mostraron cada uno de los monumentos importantes sin olvidar cada una de esas vivencias que hacen único un 'paseo'.
Cuando estás frente a una tierra que tiene tu misma lengua todas las novedades se llenan de detalles enriquecedores. Todo acrecentado con la rica dialéctica colombiana. Por lo tanto, lo que más te satisface es conversar para empaparte de cada uno de los detalles de sus relatos.
Colombia está en una ebullición económica, espero que esta última no olvide al desarrollo. Ciudades como Medellín han evolucionado gratamente en los últimos 10 años y eso se puede ver en los adoquines y la satisfacción de la gente. Era fabuloso descubrir la confianza en la clase política por parte de los ciudadanos, no se observaba una desconfianza hacía sus dirigentes. En Europa no ocurre lo mismo, nos hemos convertido en unos cínicos. Debemos darnos cuenta de que no se debe sobrepasar la delgada línea de la crítica y el cinismo. Tengo envidia de esa inocencia característica de la infancia que me mostraron los colombianos.
No debemos olvidar que los sueños no son hipócritas, son todo lo contrario, ante todo son sinceros.
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viernes, 22 de octubre de 2010
jueves, 22 de julio de 2010
Tarjetero-carrito
La búsqueda de un libro de Alejando Nieto pudo satisfacer uno de los vicios de cualquier madrileño. Una nueva tarjeta en mi cartera. Todos tenemos una listas de ocupantes en nuestros bolsillo que en algunos casos podrían incluso hacer peligrar nuestra espalda.
Si ya no es suficiente con el DNI, la tarjeta de débito y de crédito, las empresas te regalan un juguete de plástico que te hace recordar las épocas en las que los sábados por la tarde jugabas al Monopoli. Una para los puntos de VIPS, otra como socio Fnac, la posibilidad de pagar a través del Corte Inglés, la IKEA family para formar parte de su filiación compulsiva,... Si a todo esto juntamos la tarjeta sanitaria, su prima la europea, la más de moda entre los parados, el carnet de conducir,...
Pues si ya no tengo suficientes, ahora poseo la tarjeta de las bibliotecas de la Comunidad de Madrid. Por supuesto, la de las bibliotecas municipales es otra. ¿Todo habrá sido por un mal encuentro entre Esperanza y Alberto?
Si ya no es suficiente con el DNI, la tarjeta de débito y de crédito, las empresas te regalan un juguete de plástico que te hace recordar las épocas en las que los sábados por la tarde jugabas al Monopoli. Una para los puntos de VIPS, otra como socio Fnac, la posibilidad de pagar a través del Corte Inglés, la IKEA family para formar parte de su filiación compulsiva,... Si a todo esto juntamos la tarjeta sanitaria, su prima la europea, la más de moda entre los parados, el carnet de conducir,...
Pues si ya no tengo suficientes, ahora poseo la tarjeta de las bibliotecas de la Comunidad de Madrid. Por supuesto, la de las bibliotecas municipales es otra. ¿Todo habrá sido por un mal encuentro entre Esperanza y Alberto?
viernes, 2 de abril de 2010
Descuartizando libros
Al disculparme ante un amigo por no haberle devuelto todavía un libro que me había prestado, me respondió "no te preocupes, yo te lo he dejado para que lo leas. Lo importante es que no se olvide en una estantería".
Cuántas personas repiten la lectura de una novela, cuántos de nosotros vuelve a retomar sus libros de texto, cuántos libros puedes contar han sido abrazados por tu segunda ojeada,... Es muy triste la sensación de posesión que nos domina. ¡Qué curiosa esta última frase! ¿Quién posee a quién?
Hay iniciativas como BookCrossing que me fascinan. Este tipo de intercambios que disminuyen la idea de posesión me parecen algo más que un club de amigos en internet. Dicen mucho del nuevo mundo que se puede crear gracias a la red de comunicación. Estoy seguro de que no es sólo una chispa.
¿Dónde situaríamos entonces el título de este post? En muchas ocasiones me muero de ganas de escribir en los márgenes de un libro lo que me ha sugerido la lectura de cierto párrafo. Hay ciertas páginas que no te sugieren nada, incluso un volumen entero; en cambio otras veces te gustaría plasmar todo lo que tu cabeza piensa para que alguien pudiera rebatirla. Aunque lo realmente fabuloso sería poder plasmar tus guerras con el autor.
¿Sería lícito en un mundo de intercambio libre poder tunear los libros de este modo? ¿Sería algo parecido a confundir libertad con libre albedrío?
Cuántas personas repiten la lectura de una novela, cuántos de nosotros vuelve a retomar sus libros de texto, cuántos libros puedes contar han sido abrazados por tu segunda ojeada,... Es muy triste la sensación de posesión que nos domina. ¡Qué curiosa esta última frase! ¿Quién posee a quién?
Hay iniciativas como BookCrossing que me fascinan. Este tipo de intercambios que disminuyen la idea de posesión me parecen algo más que un club de amigos en internet. Dicen mucho del nuevo mundo que se puede crear gracias a la red de comunicación. Estoy seguro de que no es sólo una chispa.
¿Dónde situaríamos entonces el título de este post? En muchas ocasiones me muero de ganas de escribir en los márgenes de un libro lo que me ha sugerido la lectura de cierto párrafo. Hay ciertas páginas que no te sugieren nada, incluso un volumen entero; en cambio otras veces te gustaría plasmar todo lo que tu cabeza piensa para que alguien pudiera rebatirla. Aunque lo realmente fabuloso sería poder plasmar tus guerras con el autor.
¿Sería lícito en un mundo de intercambio libre poder tunear los libros de este modo? ¿Sería algo parecido a confundir libertad con libre albedrío?
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